
Riego
No todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua ni la frecuencia de esta. El error más común es regar en exceso.
- La prueba de humedad: Inserta en el sustrato un palillo o varita unos 2 o 3 cm en la tierra; si está seca, es hora de regar. Si está húmeda, espera.
- Horario ideal: Riega muy temprano por la mañana o al atardecer. Esto evita que el agua se evapore rápido y que las gotas hagan «efecto lupa» con el sol, quemando las hojas.
- Directo a la base: Evita mojar las flores y el follaje para prevenir la aparición de hongos.
Nutrición y Suelo
El sustrato o coloquialmente llamada tierra es la que brinda los nutrientes a tus plantas. Con el tiempo, los nutrientes se agotan se recomienda lo siguiente:
- Abonado estacional: Aplica composta o humus de lombriz al inicio de la primavera y el otoño.
- Airea el terreno: De vez en cuando, remueve la capa superficial de la tierra con una pequeña pala para que el oxígeno y el agua lleguen mejor a las raíces (realizar con precaución para no romper la raíz de la planta).
Poda y Limpieza
Mantener el jardín «limpio» ayuda a que la energía de la planta se dirija a donde más se necesita.
- Retira de lo marchito: Corta flores secas y hojas amarillas de forma regular.
- Poda de formación: Realiza podas más profundas al final del invierno para estimular un crecimiento fuerte en primavera.
- Control de maleza: Arranca las malas hierbas de raíz en cuanto las veas, ya que quita nutrientes y agua a tus plantas.

Ubicación Estratégica
A veces una planta no está enferma, solo está en el lugar equivocado.
- Agrupa por necesidades: Pon juntas las plantas que requieren mucha agua y, por otro lado, las que prefieren sequía (como suculentas o lavanda). Así facilitarás el mantenimiento.
Observa la luz: Asegúrate de que las especies de «pleno sol» reciban al menos 6 horas de luz directa, y que las de sombra estén protegidas del sol intenso del mediodía.













